El Papa lleva la ventanilla abierta y el imprudente soy yo.

 El Papa lleva la ventanilla abierta y el imprudente soy yo.

¡¿Pero por qué hace eso?! ¡¿No sabe que está en peligro?! Me decía en mis adentros con tono regañón mientras miraba el que parecía un interminable recorrido del Papa Francisco recién llegado a Brasil para la JMJ.

Seguramente muchos de ustedes tienen que aceptar que se preocuparon por la seguridad de Su Santidad mientras le veíamos avanzar por las tumultuosas calles de Río de Janeiro, rodeado por una multitud de personas de quién sabe qué intensiones, en ese cochecito sin blindaje y tras de todo con la ventanilla abierta.

“¡Es que nadie le dice que suba la ventana!” “¡Parece un carro nuevo, seguramente tiene aire acondicionado!” “¡Se puede acercar un loco y…!”. Pues sí, lo pensamos… Incluso supongo que muchos influenciados por los hechos históricos y las teleseries de policías hasta vislumbramos la posibilidad de algún francotirador en las azoteas o de una bomba.

Qué imprudentes somos cuando recargamos nuestra desconfianza y nuestra falta de fe a las posibilidades fatales de cualquier hecho, porque desgraciadamente estamos tan acostumbrados a las malas noticias que nos es fácil imaginarlas en donde sea y para quién sea.

Quizá a nuestro líder ni le pasó por la mente ninguna trama digna de un “última hora” del noticiero, y si así fue, seguramente se abandonó en su confianza con el Creador y siguió adelante, siempre consecuente con sus creencias y su forma de vivir.

Según el diccionario de la Real Academia Española podríamos definir la imprudencia como: la falta de “templanza, cautela, moderación, sensatez y buen juicio”, siendo la prudencia una de las cuatro virtudes cardinales “que consiste en discernir y distinguir lo que es bueno o malo, para seguirlo o huir de ello”; nuestro querido Papa Francisco nos dio una excelente lección que podría ser la siguiente:

Somos imprudentes cuando no consideramos en todo momento que las obras y misiones puestas en manos de Dios están en su entero control.

Cuando por fin llegó al lugar donde cambió de vehículo para subir al tradicionalmente seguro papamóvil, descubrimos que este es quizá hasta más inseguro por su altura y grandes ventanales ausentes.

Entonces basta de desconfiar en la acción de Dios, en el prójimo y en la historia que se escribe hoy, basta del exceso de cautela y el temor si todo está en manos del Padre, porque el buen juicio del creyente es su confianza en Cristo.

Nuestro show vigente es “Dios tiene el control” cuéntanos si dudaste un segundo que Dios tuviera el control de esa u otras situaciones.

Mira el show aquí: http://www.youtube.com/watch?v=4JBNM8nEq0M&feature=c4-overview&list=UUnJGTwamITcyujCpjVnd8lw

“No tengo oro ni plata, pero traigo conmigo lo más valioso que se me ha dado: Jesucristo
Vengo en su nombre para alimentar la llama de amor fraterno que arde en todo corazón;  En Cristo están las respuestas a sus más altas aspiraciones, y pueden saciar el hambre de una verdad clara y de un genuino amor.” Papa Francisco.

Sabes quién tiene el control?

¿SABIAS QUÉ?

Cross carved in the wood hold by a reaching out hand.

La Iglesia Católica ha aceptado la teoría de la evolución como una descripción del origen del Universo, pero hace énfasis en que Dios siempre ha tenido el control de la creación y que es obra de su mano. Juan Pablo II dijo “la creación se encuadra en la luz de la evolución como un hecho que se prolonga en el tiempo – como una creación continua- en la que Dios se hace visible a los ojos del creyente como ‘Creador del cielo y de la tierra’» El Salmo 139 versículo 16 dice “En tu libro estaban escritas todas las cosas que después fueron formadas, sin faltar una de ellas”, así que Dios ha tenido el control de la evolución desde el principio de su creación. Seguimos con más de Cristo para todos.

El nuevo show de Cristo para todos se llama: “Dios tiene el control”. Míralo y comenta qué te pareció. http://www.youtube.com/watch?v=4JBNM8nEq0M

Fuente: Juan Pablo II, discurso en el Simposio científico internacional sobre Fe cristiana y teoría de la evolución, 26 de abril de 1985.