MAS GRANDES POR DENTRO QUE POR FUERA. Guía para el orden de las experiencias.

mas grandes por dentro que por fueraEn las familias nunca falta uno de los primos o tíos que es muy glotón, ese que en las fiestas se sienta junto a los bocadillos y no para de comer hasta que la mesa queda vacía, es ese que no lo piensa dos veces para levantar la mano cuando la abuela pregunta que si “alguno quiere repetir”. Y nunca falta alguien con la jocosa observación que reza: “¡Vaya! Este es más grande por dentro que por fuera”.

Y tiene razón.  De hecho, todos los que hemos escuchado esa frase, si la reflexionáramos por un momento nos daríamos cuenta que somos mucho más espaciosos vistos desde adentro, no solo por lo que parece que comemos, sino también por la cantidad de ideas, recuerdos, imágenes, pensamientos, alegrías y tristezas que tenemos la capacidad de almacenar.

En muchos casos cargamos con tanta historia que parecemos aquella bodega oscura y empolvada que en muchas películas aparece guardando desde valiosos objetos de museo, hasta nefastos souvenirs intocables.

La pregunta es: ¿Por qué acumulamos tanto?

Si fuera que en la bodega atesoramos todo lo bueno, lo sano, lo útil y lo valioso para echar mano de ello en los momentos en los que queremos recordar la felicidad, está muy bien, pero sé por experiencia propia que eso suele estar en vitrinas selladas, muy bien ubicadas para su correcta exhibición, pero posiblemente cubiertas de polvo al punto que no se ven. Mientras todo lo otro, lo malo, lo dañino, lo inútil y sin valor, suele rodar por el piso y llega a nuestras manos con mucha más facilidad, solo porque está apilado y balanceándose en una vieja tarima justo en la entrada.

Esto pasa porque nos han dicho que debemos aprender de nuestros errores y que son lecciones que no debemos olvidar y para no olvidar lo guardamos todo, bueno más bien, medio abrimos la puerta del bodegón metemos la mano y lo tiramos allí donde sea sin ver, porque queremos deshacernos pronto de ello, pero lo cierto es que así lo guardamos para siempre.

Lastimosamente aprender del pasado, de los malos momentos y del dolor, requiere de un proceso de archivo más elaborado. Sería bueno que pudiéramos levantar con un montacargas la infame tarima donde hemos apilado con tanto descuido todo y dejarla caer a un barranco para no verla más, pero de esta forma nos deshacemos también de las lecciones.

Si me permite, voy basarme en un breve estudio simplificado de técnicas de archivo para ejemplificar el correcto almacenamiento y desecho en ese espacio que todos tenemos muchas veces tan desordenado.

Primero, haga una limpieza general. En medio del excesivo desorden es muy difícil reconocer aquellas cosas que están bien o mal. Pedir perdón o la confesión resultan útiles para desechar de inmediato aquello que de plano sabemos no debe estar allí.

Segundo, separe por asuntos.  No es recomendable que heridas de la niñez salgan constantemente a relucir en situaciones para resolver en la vida adulta. Lo pasado en el estante del pasado y lo de hoy en el de hoy. Tampoco es recomendable que las cajas del trabajo se mezclen con las del hogar y viceversa.

Tercero, lo más pesado y grande va abajo. Apilar de forma inteligente los buenos recuerdos suele darle estabilidad a todo lo que vamos colocando encima día a día, de esta forma sabemos que nada va a quedar medio puesto al punto de poder caer y quebrarse. Recuerde que la familia y la fe son la base más firme.

Cuarto,  revise los archivos de lo malo, seleccione y comprima. Como dijimos anteriormente no se puede ni desechar o guardar todo, por lo que es importante revisar con cuidado poner lo desechable de un lado y las lecciones del otro.  Aquí recomendamos comprimirlo todo porque no es bueno que toda la basura quede expuesta aunque se tire y podría resultar doloroso tener siempre a la vista lecciones de eventos no muy gratos. Un buen lugar para hacer esto es antes de dormir.

Quinto, conserve la llave con cuidado y controle el acceso e inventarios. Es de suma importancia que exista un mínimo de seguridad, no solo para garantizar el orden, sino también porque lo que guarda en este espacio es su vida y no hay nada más valioso. Si usted tiene control de lo que atesora y sabe las cantidades que son manejables, puede prevenir un nuevo colapso de las instalaciones y disfrutar de sus recuerdos y lecciones de manera más efectiva.

Dios quiera podamos sacar un buen rato para hacer una  profunda limpieza de estación y así recibir esta época de fiestas con bastante espacio disponible para nuevas y hermosas experiencias.

Nuestro show vigente es “Revisa tu equipaje” y puedes verlo aquí: https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=LMN-Q9uzQoA

VIVIR SIN CULPA, VIVIR MEJOR dato científico

¿SABIAS QUÉ?

Vivir sin culpa vivir mejor

El doctor Frederick Luskin, profesor de la  Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford y fundador del Proyecto del perdón de Stanford  (institución que estudia los efectos del perdón en el ser humano)  asegura que librarnos de las culpas nos permite vivir a plenitud y con salud de mente, cuerpo y espíritu. 

Según los estudios del Dr. Luskin (quien también  es autor de la obra  “Perdona para siempre”) cuando una persona se descarga de la culpa de hechos propios y se perdona o perdona a los demás,   eleva su vitalidad, su apetito, sus patrones de sueño  y su energía.   Asegura que todo lo que disminuye la ira, el dolor y la depresión, puede reducir  también la presión arterial y hacer a las personas más optimistas, energéticas y vitales. Continuamos con más de Cristo Para Todos

Nuestro Show Vigente: http://www.youtube.com/watch?v=LMN-Q9uzQoA