“La navidad no es un cuento de hadas”

navidad¿Qué les parece si celebramos con una gran cena en nuestros hogares para recordar el día que a Cenicienta la convirtieron en princesa por una sola noche? ¿No sería divertido organizar una gran fiesta en conmemoración de la derrota del Lobo Feroz?, o ¿qué les parece si intercambiamos regalos teniendo en mente el momento en el que los enanitos recibieron en su casa a Blanca Nieves?

Pues no, simplemente porque no tiene sentido.  No, porque aunque estos cuentos son muy conocidos no tienen una dimensión ni histórica, ni espiritual, ni nos hacen mejores y tampoco nos salvan. No, porque solo son historias para entretener.

El Papa Francisco hace pocos días recibió a un grupo de niños en roma y les recordó algo que parece que muchos han olvidado; “La navidad no es un cuento de hadas”, les dijo.

El nacimiento de Jesús se ha escrito en páginas de libros, no para ser contado como un simple arrullo para dormir a los niños o adormecer con ternura a los adultos, tampoco se cuenta como un entremés para escuchar villancicos. El nacimiento de Jesús se narra e interpreta con la intensión de que quede escrito en los corazones de aquellos que ven en aquel acontecimiento la mayor esperanza, la de la llegada de nuestro verdadero Salvador.

Pero como si se tratara de una simple historieta, algunos insisten en pasar la página o simplemente arrancarla para dar pié a la parranda y los excesos y si hiciera falta, usarla de pretexto y decir ¡Feliz Navidad! Convirtiendo a la navidad en un “puro cuento”.

Lo bueno es que para el cristiano esta celebración es mucho más que unas zapatillas de cristal o un viaje en barco pirata. Nuestra historia tiene un final feliz, pero no solo para el protagonista, lo tiene para todo aquel que cree.  Porque a diferencia de los cuentos de hadas, la historia de Belén no es obra de la imaginación de un escritor, ES LA OBRA DEL AMOR DEL CREADOR.

¿Estamos a tiempo de hacer que esta fiesta cobre sentido? ¿Cómo lo hacemos?

Feliz Navidad.