LOS SANTOS AMAN LA EUCARISTÍA

Santos en la Eucaristía

Qué momento bendito ese que para los católicos representa el más seguido de los milagros a presenciar, seguido pero no común.  La eucaristía es el misterio en el que muchos Santos han descargado su profundo amor al estar frente a Jesús.  ¿Cómo lo expresaron?, veamos:

 Padre Pío de Pieltrecina:

“Sería más fácil que el mundo sobreviviera sin el sol, que sin la Santa misa”

San Francisco de Asís:

“El hombre debería temblar, el mundo debería vibrar, el Cielo entero debería conmoverse profundamente cuando el Hijo de Dios aparece sobre el altar en las manos del sacerdote”.

San Juan Pablo II:

“La Eucaristía es misterio de fe, prenda de esperanza y fuente de caridad con Dios y entre los hombres”.

El santo cura de Ars, San Juan María Vianney:

“Si conociéramos el valor de La Santa Misa nos moriríamos de alegría.  Sí supiéramos el valor del Santo Sacrificio de la Misa, qué esfuerzo tan grande haríamos por asistir a ella. Qué feliz es ese Ángel de la Guarda que acompaña al alma cuando va a Misa. La Misa es la devoción de los Santos”.

Beata Madre Teresa de Calcuta:

“Les deseo la alegría de la Virgen que por ser humilde de corazón pudo guardar a Jesús nueve meses en su seno. ¡Qué larga comunión!”

San Felipe Neri:

“Con oraciones pedimos gracia a Dios; en la Santa Misa comprometemos a Dios a que nos las conceda “.

Mira nuestro show sobre la eucaristía aquí: https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=jt8AFQ-stLo

El mismo pan y el mismo vino para todos. Eucaristía.

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¿SABIAS QUÉ?

El pan y el vino utilizado en la Eucaristía están elaborados con los mismos ingredientes en todo el mundo? El pan destinado para la celebración de la eucaristía, según indica el Código de Derecho Canónico y la Ordenación General del Misal Romano, debe ser de trigo y ázimo, aparecer verdaderamente como alimento y elaborarse de tal manera que pueda partirse en varios fragmentos. El vino para celebrar misa debe ser vino de uva, natural y puro, sin mezcla de sustancias extrañas. El cual debe estar, además, en perfecto estado.

En la transubstanciación toda la substancia del pan y toda la sustancia del vino desaparecen al convertirse en el Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Cristo por la fe de los creyentes. San Ambrosio dice respecto a esta conversión: “Estemos bien persuadidos de que esto no es lo que la naturaleza ha producido, sino lo que la bendición ha consagrado, y que la fuerza de la bendición supera a la de la naturaleza, porque por la bendición la naturaleza misma resulta cambiada…

Mira nuestro Show “El Mayor de los milagros” aquí: https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=jt8AFQ-stLo

Fuente: Código de Derecho Canónico (cc. 924 y 926). Ordenación General del Misal Romano (nn. 320 y 321)