El servidor muy cómodo no sirve, incomoda.

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¿Qué tal esos servidores felices, dinámicos y muy extrovertidos? Por ejemplo el que sirve cantando en la misa.  Podría ser grato verle animado, moviéndose de un lado al otro y hablando entre sonrisas con sus compañeros del coro ¿cierto?. ¿Pero qué pasa si ese servidor en alegre actitud lo que está cantando es un funeral?

Qué me dice de la señora ordenada y sacrificada que tiene las llaves del templo, que abre y limpia todas las mañanas donando su tiempo.  Esa señora que brinda ese servicio tan importante , bajo la premisa de la responsabilidad y la confianza que se le ha dado, saca, echa y prohíbe a cualquiera lo que se le viene en gana como si se tratara más bien de un guardia carcelario. ¿tendrá derecho, solamente por tener las llaves del templo, a creer que tiene las llaves del cielo?.

Podríamos enumerar muchísimos casos en los que laicos comprometidos comienzan a sentirse muy cómodos en su labor y esta se convierte en un trámite.

Burócratas de templo, que han perdido el respeto por el servicio y sienten, con justa razón pues lo hacen todos los días,  que este momento es un momento más.

Qué pasa entonces con la pareja de novios que se casan solo una vez en la vida; ¿Es un momento más?, o con aquel que está dando el último adiós a su madre fallecida; ¿Es un momento más?.  O con el grupo de jóvenes que recibe por primera vez a un joven con prejuicios sobre los cristianos; ¿es un momento más?.

Ciertamente no todos los acontecimientos dentro de la vida en la fe  y los grupos pastorales son solemnes y formales, de nada sirve el servicio de robots militares y aburridos, pero en cuanto a la Eucaristía se refiere, desde el que está sentado en la última fila de la Iglesia, hasta el mismo cura (muchas veces chambón por los apuros) deben tener conciencia que siendo una celebración tan trascendental no hay espacio para la simplona actitud del que se siente demasiado cómodo.

En la Iglesia no eres parte del “staff”, ni un artista famoso, ni una celebridad de la moda, no estás allí como juez de “reality show”, ni haciendo relaciones públicas, ese no es tu escenario ni tu cuarto privado, y la gente no está allí para verte como si se tratara de público, no estás allí para imponer tu ley.  En el momento que tomes conciencia de eso te sentirás igual de cómodo sirviendo, pero con la dignidad que se requiere.

Mira nuestro show: “Enviados no se pongan cómodos”.

Enviados… Testimonio.

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Por Mateo Greeley.
Para mí, el tema de “estar enviados” ha sido algo recontra personal.
Después de estudiar para ser profesor de kinder, me sentí llamado a viajar al Perú con los Voluntarios Jesuitas sin darme cuenta de TODO que significaría eso para mí y cómo afectaría el resto de mi vida. Fui tan ignorante. Solo sabía que amaba a mi primo, mi ahijado Mateo quien mis tíos habían adoptado del Perú cuando era bebe, y que en el Centro Cristo Rey del Niño Trabajador en Tacna, Perú se podía “jugar” mucho ofreciendo un refugio seguro a familias que se encontraban en medio de una pobreza recontra pesada.
Con Mateo y estos niños y familias desconocidas en mi corazón, me “enviaron” para dos años inesperados.
No tengo tiempo suficiente para poder compartir todo que conocí como “voluntario” en Tacna, pero sí sé que demoré mucho en sentirme cómodo de verme como misionero y no solo como voluntario. Todavía me desafía esa idea y ya han pasado casi 20 años desde que el “Joven Mateo” pisó esa tierra sagrada del Perú.
¿Y por qué el desafío? ¿Qué peso trae esa palabra “Enviado” para nosotros…para mí?
Pues ciertamente por lo menos para mí el desafío empieza con el hecho que intrínsecamente me conecta con una misión del Señor… ay, ¡y cómo me causa estrés esa idea! Si me dejo sentir conectado con el Señor, significa también que hay más peso en todas mis palabras, acciones y pensamientos. Significa que hay algo más profundo en lo que hago, si sea jugando fulbito, celebrando un techamiento (la fiesta que se celebra en el Perú al construir el techo en una casa…suelen ser celebraciones comunitarias tremendas) o conversar con niños o sus padres sobre lo que les pasa en la vida.
Creo que esta conexión con Dios también significa que el trabajo nunca termina. Que nunca puedo descansar o, como se burlaba de mí un amigo salesiano mexicano, adorar al dios Wilson (del Daniel el Travieso).
Tal vez es la parte más difícil… de no poder pararnos en construir el Reino si nos sentimos enviados.
Pero sí, estamos enviados. Tú y yo. Cada uno de nosotros. Y si no nos gusta usar palabras religiosas, tal vez nos basta de no parar de intentar de crear momentos del amor en esta vida.
Sin duda, si Dios es amor, ese amor nos conecta con Él, sea algo cómodo o no.

¿TORTUGAS, LIEBRES, O ALGO MÁS?

Totuga y liebre por GECG

Todos conocemos muy bien el cuento de la Liebre veloz, pero confiada, que enfrenta en una carrera por el bosque a la lenta, pero perseverante Tortuga.

Conociendo muy bien el espíritu incansable y la desventaja natural que tiene Tortuga, no hace falta mucha arrogancia de Liebre para que escojamos rápidamente a quién vamos a apoyar durante la competencia.  La narración está diseñada para que el reptil, sólido personaje en caparazón y simpatía, se imponga sobre el talento natural y la ventaja deportiva del lagomorfo.  Así que celebramos el final de esta historia como propia, pues está en nuestra naturaleza romántica querer que el más débil triunfe, la más pobre se deje al galán de telenovela, etc…

¿Por qué esperamos resultados heroicos de quienes tienen menos? Es innegable que todo está dado para que eso no suceda. Liebre está en su habitat natural, está diseñada para correr, mientras Tortuga está donde no pertenece, es más… si el autor del cuento hubiese querido hablar de prudencia, el cuento terminaría con un “y la tortuga dijo: no gracias, no corro. Fin”.

Sin embargo necesitamos saber que lo imposible es posible, que podemos salir triunfantes frente a la adversidad, que podemos ser héroes aunque sea solo un día frente al malhechor o al enemigo. Las fábulas como esta de Liebre y Tortuga están allí para recordarnos que el espíritu humano es incansable, que lo puede casi todo si se lo propone.

La gran verdad detrás de todo esto puede resultar un poco cruel.  Si el caso se diera en la naturaleza Liebre ganaría. Punto. El pesado caparazón de Tortuga, sus patas cortas y su sistema respiratorio no le permitirían ni ver la meta aunque Liebre durmiera debajo del árbol tres días.  La buena noticia es que nosotros no somos ni tortugas, ni liebres y que no estamos en una carrera, nosotros si estamos diseñados para ganar independientemente de nuestro físico o ambiente.

Pero nuestra misión es diferente, nuestra meta más trascendental y lo mejor de todo es que no estamos solos corriendo por el bosque.

En Mateo 28:19-20 descubrimos que tenemos un llamado muy específico: Vayan, pues, y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado; y ¡recuerden (he aquí)! Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.

Mira nuestro show: “Enviados no se pongan cómodos” aquí:

Record de Pablo el incansable.

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En sus últimas palabras Jesús dejó claro que nos envía a predicar y que Él nos acompañará en esa misión todos los días. Pero predicar no se trata solamente de subirse al púlpito. Nuestro envío está estrechamente vinculado a nuestra vocación que se debe reflejar en cada una de nuestras acciones y pensamientos.

¿SABIAS QUÉ?

San Pablo apóstol fue un misionero incansable que no se quedó cómodo en un solo lugar? De hecho muchas personas han tratado de calcular cuántos kilómetros recorrió después de que fue enviado por Jesús a evangelizar. Se estima que en su primer viaje de Atalia hasta Derbe: hizo 1000 Km de ida y vuelta, en el segundo viaje, solamente dentro del Asia menor, recorrió por lo menos 1926 kms y en su tercer viaje anduvo un mínimo de 1700 kms. Pablo hacía sus viajes generalmente a pie como se menciona en la biblia, y se calcula que hacía de 30 a 35 kilómetros diarios.

De la historia de los santos aprendemos que no basta rezar, que debemos ir donde el enfermo y el necesitado, viajar a los lugares más peligrosos y darnos completamente por amor.

Mira nuestro show: “Enviados no se pongan cómodos” aquí: https://www.youtube.com/watch?v=1pzdi6Ipc1g