Hic sunt leones: Aquí están los leones.

Hic sunt leones

Los antiguos exploradores tenían la difícil misión de recorrer caminos por los que nadie nunca había pasado.  Cuando terminaban una expedición enviaban sus anotaciones a los cartógrafos para que ellos trazaran un mapa de la zona, los lugares desconocidos, aquellos por los que no pudieron ingresar por el espeso bosque o acantilados, solían ser marcados con figuras de leones o la leyenda en latín “Hic sunt leones”, haciendo alusión a las temibles bestias que bloqueaban continuamente las primeras expediciones en África.

En la actualidad  quedan muy pocos lugares sin explorar, en google maps y los GPS si existiera la leyenda “Aquí están los leones”, se limitaría a donde efectivamente hay leones; como planicies bien delimitadas del África o los zoológicos. Ya no es más una metáfora.

Sin embargo, continuamos pasando por valles de sombra y de muerte, nuestra misión como creyentes muchas veces nos lleva a rincones inhóspitos, plagados de seres feroces que se resienten a nuestra presencia, que no entienden nuestras intenciones, que defienden su territorio y que están dispuestas a desgarrarnos para que no les molestemos. Para la misión de los Cristianos aquí están los leones.

Encontramos leones en la oficina, en el colegio, en el parque, en la fábrica, en la casa y hasta en la Iglesia.  Como los antiguos exploradores, no podremos razonar con las fieras, ellas están ocultas entre la maleza observando todos nuestros movimientos, al acecho de un paso en falso, de un gesto erróneo o que les inspire temor, listas para atacarnos.  Si lo hacemos todo bien y con respeto, quizá salgamos vivos, quizá la misión sea un éxito y podamos contar la anécdota, si no tenemos cuidado vamos a morir allí, ya sea devorados por los leones o convertidos en uno más de la manada.

Sería más sencillo tener un mapa, uno que trazara el expedicionario anterior, uno que nos alertara con un dibujo que ese lugar es peligroso y que debemos salir corriendo de allí o ni siquiera asomarnos.  Pero entonces nos saltaríamos la emoción y el aprendizaje, jamás seríamos verdaderos misioneros y nunca completaríamos nuestra tarea, la misión encomendada por el mismo Jesús.

Es importante recalcar que el león no entiende lo que decimos, el león solo nos mira.  Nuestro testimonio es poderoso por lo que hacemos, no por lo que decimos.

“No temeré mal alguno, porque Tú estarás conmigo”.

Nuestro programa Evangelizar, ¿Misión Imposible? nos muestra cuales posibilidades y herramientas tenemos aquellos que queremos atender el llamado de ir a nuevos lugares sin miedo a adentrarnos en los más tormentosos desiertos, en las más oscuros pantanos que encontraremos en los corazones y mentes de tantas personas en las ciudades y pueblos.

No demos un paso atrás en esta misión que parece imposible, pero que Dios nos ha confiado.

Mira nuestro programa aquí:

MISION CERCANA, POSIBLE PERO DIFICIL

Long ladder to the sky.

En el programa vigente de este mes de Cristo para Todos, hablamos de lo difícil que puede llegar a ser dar un buen testimonio de Jesús en nuestras vidas, de lo complicado y a veces peligroso que resulta compartir nuestra creencia en los tiempos modernos y entre la confusión y los prejuicios que hoy día muchas personas sienten sobre los cristianos.

A San Francisco se le atribuye la frase: “Prediquen el evangelio en todo tiempo y de ser necesario usen palabras”, que es un claro llamado a decir más a través de los hechos y la práctica de la caridad, la tolerancia y el amor.

Suele ser más difícil comenzar la misión en casa, donde nos conocen de cerquita los defectos y las virtudes, pero sobre todo los defectos, que al momento de evangelizar, saltan a la luz en nuestra contra de forma recurrente y son un argumento lapidario que bloquea toda buena intensión.

Entonces, ¿Es imposible comenzar la misión evangelizadora en nuestra propia casa?

Para nada. Pero si requiere de mayor compromiso y coherencia. De menos hipocresía, de menos posturas ficticias y de menos santidad de retrato. Requiere de mayor disposición, atención y cuidado, de una exhaustiva búsqueda del auto control del carácter y de los impulsos por tristeza, enojo o frustración.

Los primeros en detectar que eres “Luz en la calle y oscuridad en la casa” son aquellos que viven en el apagón de tu historia.

Mira nuestro episodio y cuéntanos qué tan difícil es la misión de evangelizar en casa propia.

 

Evangelizar en algunos países es misión imposible.

Hand nailed to the cross with blood and dirt

¿SABIAS QUÉ?

Sabías que aún en nuestros días, muchos creyentes en el mundo son perseguidos y asesinados por amor a Cristo. Tal y como ocurría en tiempo de los antiguos romanos, hoy muchas personas deben profesar su fe a Jesús desde el anonimato para no correr peligro de muerte. Según la organización Open Doors, que elabora un estudio para determinar las cifras de discriminación y persecución en 50 países de alto riesgo, en 2013 tristemente 2.123 cristianos murieron a causa de sus creencias y en 2014 alrededor de 70.000 creyentes cristianos están en campos y prisiones laborales solo en Corea del Norte.

La oración de todos nosotros es indispensable para lograr que esta situación cambie, denunciar y no olvidar a los valientes que han seguido a Jesús Nuestro Señor a lo largo de la historia, con valor y poniéndose al servicio de los demás, es también una misión del cristiano.

Mira Nuestro Show:

Humildad, ¿Misión Imposible?

humildad mision imposible

Las personas que sirven y que con ese servicio dan testimonio, por lo general son gente buena, que le pone atención al detalle de la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.  Las otras personas, sus compañeros de grupos apostólicos, los del trabajo y sus vecinos les reconocen esa coherencia y bondad, y la persona que sirve se acostumbra a que le digan que es buena.

Ser bueno es un concepto muy amplio que no infiere que quien es bueno, es bueno en todo y para todo.  De allí que muchos servidores, evangelizadores y hasta consagrados se sienten infalibles, no solo por el respaldo de Dios, sino por la autoridad que creen haberse ganado con el servicio y su condición de “buenones” en cualquier cosa, mostrando un exagerado buen concepto de sí mismos y que es alimentado en parte por el justo halago de los demás.

Aquí es donde cambia la cosa.  En lugar de ver pasar al último de la fila, al que sirve en silencio, al de bajo perfil, vemos entrar con el pecho ensanchado al más bueno de todos, al paladín de la evangelización, al director de la orquesta de la bondad. No camina… flota entre las bancas de la Iglesia.

Está convencido que es bueno, no solo eso, es el mejor. El mejor predicador, el mejor cantante, el mejor cocinero, el mejor organizador, el mejor orador, el mejor diácono, el mejor cura, el mejor religioso, el mejor monaguillo, el mejor ministro de la eucaristía, el mejor portero, el mejor dirigente, el mejor lector, el mejor monitor, el mejor guardia, el mejor músico, etc…  En fin, el mejor entre muchos que también lo son.

Cuando eso ocurre y se hace evidente, porque siempre se hace muy evidente, aquella persona que servía, que era buena y que era reconocida por esa bondad, cae estrepitosamente frente los ojos de quienes antes le daban crédito.  Con él cae su testimonio y su servicio. La arrogancia carcome desde adentro a la bondad.

La humildad debe ser un ejercicio temprano de cada día para el que sirve y evangeliza.  No porque se tengan que ocultar los dones y talentos que Dios ha puesto en cada uno, sino porque ninguna de esas gracias pueden estar al servicio de nuestros egos y necesidades particulares de  popularidad y autosatisfacción.

Quien se sube al trono de la arrogancia, permanece exhibiéndose allí, en el aire, mucho tiempo después de que el trono ha desaparecido, y suele caer sentado en el frío y duro suelo que caminamos todos los mortales, donde no deberían faltar manos para ayudarle a levantarse, recordándole que en el servicio, aún para los mejores, la humildad puede ser una misión casi imposible.

Mira nuestro show: https://www.youtube.com/watch?v=gA9r_GmnAic