La historia de la mesa extraña.

20151030094325_1m0sTodos conocemos el hermoso salmo 23 que en su versículo 5 dice: “Tú preparas mesa delante de mí y en presencia de mis enemigos; Has ungido mi cabeza con aceite; Mi copa está rebosando.”

Estas palabras, sin duda alguna, nos refieren al banquete que el Señor nos ha prometido en su segura presencia, también nos hace recordar que en muchas otras partes de la biblia Él se hace presente en torno a la mesa, incluso lo hace hasta nuestros días con el milagro de la Eucaristía. Sequir leyendo…

Dios cocinó desde el cielo para su pueblo.

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¿SABIAS QUÉ?

La palabra “maná”, lo que conocemos como pan del cielo, significa “¿Qué es eso?”, así que el pueblo de Dios en el desierto duró 40 años preguntándose qué era lo que estaban comiendo.

El relato del don del maná en el desierto lo encontramos en el Éxodo número 16 y se trata de una acción típica de Dios: su origen es el mismo Dios providente, que dio de comer a sus hijos “el trigo de los cielos”, pero La palabra “maná” significa “¿Qué es esto?”; de la etimología popular: man hu. Así que el pueblo de Israel en un acto de fe durante cuarenta años, todos los días sin falta, tuvo la experiencia de alimentarse con algo que no sabía de qué estaba hecho, pero que venía de Dios para salvarlos del hambre.

 

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La receta contra el miedo. Cosas de aviones.

“Un hombre me contó que un día, en uno de sus múltiples viajes por trabajo, ya sentado esperando a que el avión despegara, vio como entró al avión una niña completamente sola, de unos 7 años y se sentó junto a él del lado de la ventana sacando de su pequeño bolso algunos lápices y libros para pintar.

Es normal que algunos niños viajen solos de vez en cuando, pero lo verdaderamente sorprendente era la madura actitud de la pequeña que parecía estar muy habituada a los viajes en avión. Tanto así que cuando comenzó la turbulencia por la fuerte tormenta que había afuera, ella ni se inmutó. Solamente guardó sus lápices, tomó una muñeca y se recostó.

Cuenta el hombre que hubo un momento en donde la turbulencia fue mucho más fuerte, lo que sabemos inicia las oraciones y murmullos de los pasajeros y una inevitable sensación de pánico que hace que la gente se mire entre sí.  Pero la niña seguía sumamente tranquila jugando con su muñeca.

Él, intrigado por esa madurez, esa tranquilidad y esa confianza, no tardó mucho en preguntarle a la niña si no sentía miedo… A lo que ella respondió con total seguridad:

-No, mi padre es el piloto.”

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Entregarle el timón a nuestro Padre Celestial es garantía de seguridad en nuestra ruta.

La receta contra el miedo, sin duda alguna, es saber en quién tenemos puesta nuestra confianza.

Mira nuestro show aquí: https://www.youtube.com/watch?v=BxPVy2bIBkw

Fuente: Historias de dominio público.

La receta: Disfrutar el presente.

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¿Tienes miedo a la muerte?. O peor aún… ¿a esta vida?

El mejor chef que es Nuestro Creador nos muestra a través de este hermoso poema del pbr Juan Luís Mendoza, contenido en su libro Con Moraleja, que ya sabemos muy bien la receta para disfrutar del presente.

Disfrutar el presente

Es una linda parábola que se refiere a la vida.

Se trata de un feto humano que acurrucado vivía

en el seno de su madre desde hacía muchos días.

Alguien se acercó a decirle que ya muy pronto saldría

a la luz y que, a partir de ese momento, otra vida,

con otros seres del mundo muy feliz compartiría.

El feto le contestó que no quería otra vida,

que se encontraba muy bien con aquella que tenía.

No deseaba nacer, pues eso le parecía

un morir a aquel estado que harto le satisfacía.

Llegado el tiempo, no obstante, y contra su negativa,

tuvo que nacer, y todos le dieron la bienvenida.

Su presencia en el hogar fue de una inmensa alegría;

pero él lloraba apegado a aquella morada  tibia

en la que durante meses tan a gusto se sentía.

Con el tiempo fue notando que el ambiente en que vivía

era de felicidad: por todas partes veía

aquellos ojos y brazos con que todos pretendían

rodearle de cariño, protección, paz y alegría.

Y se decía a sí mismo: ¡Oh qué ignorancia la mía

al resistirme a nacer a esta nueva, feliz vida!

Aquel que fue un feto humano disfrutó, pues, de esta vida

hasta que un día, ya viejo, de nuevo alguien le visita

para decirle que pronto de otra vida gozaría,

que era inmensamente más feliz que la que tenía.

Le explicó que, como cuando era feto todavía,

le costaría morir y también se negaría

a dejar el tibio seno de la tierra en que vivía.

El morir no es otra cosa que el estrenar otra vida; es un nuevo nacimiento.

Y la familia divina, con Dios Padre a la cabeza, te la gran acogida,

La total seguridad, la luz, la paz y la dicha.

Y otra vez vas a decir, con más razón todavía,

que aquella primera vez: ¡Oh, que ignorancia la mía

al resistirme a nacer por la muerte a esta vida

que hace del todo feliz, la vida definitiva!

Fuente: Historias para vivir mejor, de Juan Luís Mendoza. Nuestra Tierra Editorial.

Foto de Christopher Campbell