Cuaresma y caridad: ¿No eres pobre pero hay pobres alrededor?

 

Una de las manifestaciones esenciales de la cuaresma es el llamado a la caridad, pero no como una excepción solamente para este tiempo litúrgico, sino como una exaltación de lo que debe hacer el cristiano en todo momento y en esta época más.

¿Por dónde comenzar si no es por casa?

El evangelio del miércoles de ceniza habla de las exageradas obras de los fariseos que se concentran en exhibir una bondad teatral frente a su prójimo para exaltar virtudes que quizá no existen o no vienen del corazón. Este es un claro mensaje para evitar llamar la atención en medio de la comunidad y los grupos en la Iglesia con las obras o el compromiso personal durante Cuaresma.

Dar sin que una mano se entere de lo que hace la otra, orar en silencio y ayunar en privado se convierte en un reto para los cristianos de la era del Facebook y el Twiter, donde cada cosa hecha o por hacer debe ser pública y celebrada.  Aquí tampoco hay excepción temporal, el católico discreto no hace alarde del bien que hace solo porque está de moda publicarlo todo.

Ahora vamos a hablar de la abundancia. El buen creyente no es “luz en la calle y oscuridad en la casa”, ¿de qué le sirve al católico ser el más piadoso o el más próspero y bendecido en lo económico si sus hermanos, sus papás o sus vecinos están pasando hambre, frío o soledad?

Como hijos de Dios estamos llamados a germinar y dar frutos en el jardín en el que Dios nos ha depositado, esto significa que nuestras bendiciones deben caer cerca de nuestras raíces para que la familia, los amigos y los vecinos también prosperen. No puedes ser próspero tú solo, porque te vas a secar.

La biblia nos lo recuerda en Deuteronomio capítulo 15, que dice: Del extranjero podrás exigir que te pague sus deudas; en cambio perdonarás la deuda de tu hermano,  pues no debe haber pobres en medio de ti mientras Yavé te dé prosperidad en la tierra que es tu herencia y que ha pasado a ser tuya.  Si escuchas la voz de Yavé, tu Dios, y observas todas las cosas que yo te recuerdo ahora, él te bendecirá como te tiene prometido”.

Así que no te preocupes si por darle a tus semejantes te quedas con poco o nada, porque entonces ya no tendrás que preguntarte si un camello pasa por el ojo de una aguja.

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