Me molestó hasta la muerte…

MolestoMe molestó hasta la muerte…

Siempre es difícil adaptarse a un nuevo vecindario, a los nuevos vecinos y sus costumbres.  Pero es aún más difícil cuando tienes que soportar al anciano atrevido que desde que te ve la primera vez te pone un sobrenombre.

No tenía ni una hora de vivir en el lugar y ya me habían bautizado con un apodo. Bastó con que pasara en frente de este señor de unos 90 años que vivía justo en la primera casa de la calle, para adoptar el sobrenombre de “Pepito” .

Si… “Pepito” como el de los chistes. “Pepito” me decía con una sonrisita en la mañana cuando me veía salir al trabajo a última hora, “Pepito” me decía levantando la mano en la tarde sentado desde su mecedora, “Pepito” cuando regaba el jardín y me mojaba los pies, “Pepito” cuando ni siquiera lo podía oír decir “Pepito” porque estaba al otro lado de la ventana y corría la cortina para observarme llegar con las compras. En realidad me hacía enojar ese viejo “#”@S%! (Lo admito, a ese punto me hacía enojar).

Un día cuando llegué del trabajo note que había mucha gente en la casa de este señor tan majadero, pero sinceramente lo que más noté era que no estaba allí esperando verme pasar y decirme lo que seguramente consideraba tan gracioso. Don Samuel había muerto.

Durante su funeral me acerqué a darle el pésame a la viuda, que mientras se secaba las lágrimas me miró fijamente a los ojos y me dijo: “Tú debes ser Pepito”. Si, aún en ese momento de dolor insistían en la pesada broma que resulta que era familiar ¿Se lo pueden imaginar?. Pues bien, aunque me enojó un poco lo dejé pasar por el terrible momento que estaba viviendo esta señora, pero les aseguro que luego el momento terrible lo fui a vivir yo.

Doña Marta, se recompuso un instante, me tomó de la mano y me hizo entender que todo este tiempo había juzgado mal a un gran hombre y que mi egoísmo no me había permitido conocer y hasta quizás reconfortar a don Samuel y a doña Marta, quienes 30 años atrás habían perdido a un hijo en un accidente.

Al parecer habían encontrado gran similitud en mí con José, ese hijo que hacía tanto no miraban y don Samuel al verme pasar le gritaba a doña Marta con gran nostalgia “!Allí va Pepíto!” y luego sonreía.

 

El Show de Cristo para todos es “Enójate pero no peques”. Cuéntanos si alguna vez te has enojado sin razón y cómo te sentiste después, y podrás ganarte un fabuloso premio. Mira nuestro episodio y descubre cómo debe reaccionar un creyente ante las cosas que no le gustan tanto. 

¿Qué tiene que ver el método de actuación de Stanislavsky, con un Jedi Católico?

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¿Qué tiene que ver el método de actuación de Stanislavsky, con un Jedi Católico?

Por su origen irlandés era de suponer que Liam Neeson era cristiano, el actor que recientemente fuera escogido en la lista de los 100 mejores actores de todos los tiempos es reconocido por papeles como Qui-Gon Jinn maestro Jedi en Star Wars (1999), Oskar Schindler en la Lista de Schindler (1993) y como Hanibal Smith en The A-Team (2010) entre otros.

En una entrevista de 2012 para Inside The Actors Studio, Neeson de 60 años reconoció que mucha de su influencia en los escenarios tenía que ver con su participación cómo monaguillo en las misas católicas del norte de Irlanda.  Incluso contó que en un momento de desierto espiritual mientras filmaba La Misión (1986) en la selva colombiana, tuvo la fortuna de conocer al Padre Daniel Berrigan, Sacerdote Jesuita, que también actuó y asesoró técnicamente en la producción y con quién además hizo una gran amistad.

El padre Berrigan le contó a Neeson algo que quizá muchos desconocen, que los ejercicios de actuación del gran  Constantin Stanislavski, creador del método más difundido y respetado en el mundo para el trabajo histriónico, se había basado en su forma en los ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola, fundador de la orden Jesuita. Según Neeson saber esto contribuyó para que rápidamente todo volviera a su lugar en materia espiritual.

Liam, nacido en una familia tradicional de 4 hijos, confiesa en diferentes entrevistas que va a misa y que le enseña a sus hijos a rezar las oraciones Católicas, las que encuentra muy reconfortantes. ECG

¿Conoces a otros actores que combinan exitosamente su vida artística con su vida espiritual? 

¿Llamar sin marcar el número? ¿Cómo es posible?

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Por más inteligente que sea tu teléfono, deberás siempre marcar con uno o varios botones, incluso dando una orden hablada,  el número de la persona con la que deseas hablar, por lo menos hasta que estos dispositivos puedan leer tu mente. Seguramente ya hay alguien trabajando en eso.

Un aspecto esencial de la oración es prepararnos, disponernos y sintonizarnos para hablar con el Padre, básicamente llamarle para conversar.

En este mes hemos reflexionado mucho sobre la forma adecuada y el lugar idóneo para la oración por medio de nuestro programa de TV “Subir al aposento del silencio” que puedes mirar aquí: http://www.youtube.com/watch?v=sq8HyJycNzU

A muchas personas les llama la atención que antes de orar los católicos se persignan, o sea hacen la señal de la cruz.

¿Por qué crees que nos persignamos antes de orar?

¡Señor salga de aquí o llamo a seguridad!

fuera¡Señor salga de aquí o llamo a seguridad!

De vez en cuando somos testigos de esta penosa situación, esperando que sea a otro al que le ocurre y no a nosotros mismos, por supuesto. Gracias a Dios suele ser un malentendido el que provoca que un empleado de establecimiento, llámese cajero, mesera o gerente le haga a alguien esta vehemente solicitud.

De todas maneras la invitación a retirarse casi nunca es gratuita y puede ser provocada por múltiples situaciones, como el exceso de ruido en una sala de espera, o la majadera insistencia de un cliente molesto, mal educado o poco comprensivo.

Retirarlo del lugar puede ser la cosa más conveniente por su bienestar, el de los que le rodean y también por la continuidad de la tarea que en lugar de los hechos se lleva a cabo. La acción de sacar al supuesto causante de un problema que amerite la frase ¡Señor salga de aquí o llamo a seguridad! puede no ser sencilla, pero luego de ejecutada es casi seguro que todo vuelve a la normalidad.

Con el problema afuera comienzan las murmuraciones a dentro, y posiblemente largos suspiros y miradas cómplices de aprobación o lo contrario. Mientras tanto el sospechoso de causar el incidente podrá tener tiempo para reflexionar sobre lo ocurrido, sobre qué fue lo que ocurrió allá, sobre lo que motivó tan desafortunado episodio.

Ya reflexionando más a profundidad, cualquiera de las partes podría concluir que al calor del momento las cosas se salieron de control y pudo haberse evitado el terrible bochorno a lo mejor con mayor disposición para el dialogo, tal vez cediendo un poco, negociando sin escándalos, en un final escuchando más y hablando menos.

¿Cuántas situaciones de nuestra vida se podrían haber evitado con tan solo haber callado un poco más? ¿Cuántas cosas podríamos evitar si tan solo hubiésemos escuchado con un poco más de atención? ¿Cuántas penosas situaciones no habrían ocurrido?

En la vida seguramente tendremos un par, o más, de recuerdos de cosas que pudimos haber manejado mejor, cosas que a un silencioso monje, o a un tranquilo santo jamás le hubiesen pasado.

Aprender a callar es un arte, saber escuchar es un don que aunque no es fácil, es pa ti… es pa mi… Es para todos.

¿Has pasado alguna vez por algún momento penoso que luego descubriste que pudiste haber evitado? Cuéntanos.