¿Por qué los doctores no recetan la oración como lo hacen con las píldoras?

A photo by freestocks.org. unsplash.com/photos/nss2eRzQwgw¿Tiene depresión? ¿Sufre de jaquecas? ¿Le duele la espalda? ¿Padece de alguna adicción? ¿Es inseguro? ¿Ya vio al doctor?… ¿Qué le recetó?

Un estudio científico publicado por Newsmax Health sobre los beneficios científicos de la oración, revela que el tiempo de intercambio con Dios afecta positivamente y altera realmente cuatro áreas distintas del cerebro humano: el lóbulo frontal, la corteza cingulada anterior, el lóbulo parietal, y el sistema límbico. Así, la oración y la meditación tienen efectos que pueden ayudar a prevenir la pérdida de memoria, el deterioro mental, e incluso la demencia o el Alzheimer.

Recientemente Infovaticana informó sobre otro estudio científico realizado por la Universidad Harvard que afirma que “quienes asisten a servicios religiosos, al menos una vez a la semana, tienen menos riesgo de suicidio, comparados con quienes no asisten a ellos o lo hacen con una frecuencia distanciada en el tiempo”.

Está más que demostrado científicamente e históricamente que la oración y la meditación cambian física y mentalmente las respuestas de las personas, las hace más positivas, fuertes, analíticas y confiadas. Además, otros estudios aseguran que la elevación espiritual, según las múltiples creencias que existen, termina por destruir la posición ensimismada de cualquier individuo e incrementa la vocación al servicio hacia los demás. No es de extrañar que quienes más oran tienen menos apego a lo material y viven más felices.

La música que se utiliza para la oración ya sea que se use de manera pasiva o activa también tiene innumerables efectos medicinales y está bien establecido científicamente que el canto (no importa si suena bonito o no) es beneficioso en muchas áreas de la salud al liberar endorfinas.

La respiración y la repetición de frases como las que se dicen en el Rosario también tienen beneficios de relajación que se dan a través de las señales eléctricas afectadas por la vibración que recorren el cuerpo hasta el cerebro y estimulan al hipotálamo para que secrete fluidos neurotransmisores que dan la sensación sedante a los dolores.

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Entonces: ¿Por qué los doctores no recetan la oración como lo hacen con las píldoras?

El poder de la oración tiene un efecto directo en nuestra existencia hoy, en nuestras relaciones y tareas diarias y en nuestro futuro.

San Juan Pablo II dijo: “La oración es, ante todo, un acto de inteligencia, un sentimiento de humildad y reconocimiento, una actitud de confianza y de abandono en Aquel que nos ha dado la vida por amor. La oración es un diálogo misterioso, pero real, con Dios, un diálogo de confianza y amor.

Automedíquese oración, que sana… y nadie lo puede refutar.

Mire nuestro show El poder de la oración: https://www.youtube.com/watch?v=g2Q0i6Et6rw

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