SECOS Y RUIDOSOS COMO CARRETAS VIEJAS. Historia corta.

Jimmy tenía miedo de su compañero de escuela, el típico abusador, que aunque nunca le había agredido físicamente le mantenía completamente apabullado con gritos y ademanes agresivos. Es más, todos en la escuela eran víctimas de ese escandaloso proceder, pero nadie se atrevía a decir nada. Un día luego de la escuela, con la cabeza llena de los gritos intimidantes de su compañero, Jimmy llegó a casa y no había nadie, para no sentirse tan solo encendió la radio y en la emisora que su mamá tenía programada escuchó el siguiente fragmento de una historia:

  • “Entonces el maestro dijo; suele ser como ocurre con las carretas. Cuando las ruedas no están aceitadas, cuando la madera reseca no ha sido bien cuidada, cuando las partes no tienen un adecuado ajuste… Esa carreta, cuando anda, hace un ruido estruendoso y se puede escuchar desde lo lejos. El mal estado podría hacer sonar a una simple carreta de madera como si se tratase de un enorme tren.”

El joven oyente meditó por unos momentos y se dió cuenta que quizá su compañero estaba reseco, descuidado y sin ajuste. A lo mejor por el conocido y muy reciente divorcio de sus padres o por la falta de atención y cariño era como esa carreta que describieron en la radio. Entonces decidió ayudar a que alguien ajuste esas piezas necesitadas de mantenimiento y a pesar del riesgo, resolvió contar su situación a los maestros, así volvería la paz y alguien le pondría atención a su ruidoso compañero.

En la vida nos topamos con personas ruidosas y agresivas, la resequedad y el abandono de una vida dura puede desajustar y dañar algunas partes de su carácter y por ende de su comportamiento. Entender que hacernos a un lado puede ser ventajoso para nosotros es una opción, pero intentar ayudar, aunque nos arriesguemos, es una ventaja para todos y un bien mayor.

El Salmo 107 nos dice que Dios “transforma el desierto en estanque de aguas, y la tierra seca en manantiales”, imaginemos entonces cuanto podrá lubricar un corazón reseco, un carácter oxidado y una existencia endurecida. El testimonio y la oración son una buena forma para comenzar a regar los desiertos, la cercanía y la misericordia una refrescante manera de llevar Agua Viva al que tiene sed.

 

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