¿Quiere ver un espejismo? mire su agenda. EL VALOR DEL TIEMPO.

El autor estadounidense Henry David Thoreau escribió; “No podemos matar el tiempo sin herir la eternidad”. Una frase que remarca el valor de cada momento por más pequeño o insignificante que nos parezca y la trascendencia que tendrá cuando sumemos el total de nuestra vida e incluso la factura acumulada para el más allá.

Andar por allí desperdiciando horas puede ser un vicio o una enfermedad terminal, quién mata el tiempo es un asesino, o más bien, un suicida, pues deja en una pausa incontrolable su presente y su futuro. Así que posponer, dejar para mañana, hacer o decir más tarde, son señales de abandono de la realidad. Sequir leyendo…

El mundo necesita más Cuaresma, necesita austeridad.

El Santo Padre en su encíclica Laudato Si, habla de cómo nuestra generación a usado y abusado de la creación poniendo en peligro la Casa Común.  Este despilfarro de los recursos naturales es una muestra de todo lo que hemos de agotar para satisfacer la cultura del “tener” en la que estamos sumergidos, ahogándonos posiblemente.

Consumimos la naturaleza, pero también a nosotros mismos con la explotación de nosotros mismos siendo esclavizados por el trabajo que tiene como único objetivo ganar dinero para comprar objetos que no nos dan libertad. Sequir leyendo…

LAS METAS DE AÑO NUEVO 2017. (¿Lea el chisme incluido?)

A pocos días de iniciar este nuevo año algunas personas ya se rindieron, ese parece ser el caso de una mujer que se sentó junto a mí en el consultorio del médico que visité hoy. Sin querer, mejor dicho a la fuerza, escuché la conversación que ella tenía por teléfono y es así como llego a esta conclusión.

Los propósitos de año nuevo suelen ser una colección de pendientes como bajar de peso, visitar más a algún pariente que tenemos en abandono o concluir estudios o tareas en casa.  La señora de la que hablo al parecer tenía por propósito algo más íntimo, casi de reingeniería personal, ella quería cambiar una actitud que la “desgasta” según sus propias palabras. Su propósito: no hablar más de su expareja, ni bien ni mal, simplemente nada y se lo dijo con tanta seguridad a su interlocutor que lo escuché yo y todos a dos cuadras de distancia. Sequir leyendo…