El mundo necesita más Cuaresma, necesita austeridad.

El Santo Padre en su encíclica Laudato Si, habla de cómo nuestra generación a usado y abusado de la creación poniendo en peligro la Casa Común.  Este despilfarro de los recursos naturales es una muestra de todo lo que hemos de agotar para satisfacer la cultura del “tener” en la que estamos sumergidos, ahogándonos posiblemente.

Consumimos la naturaleza, pero también a nosotros mismos con la explotación de nosotros mismos siendo esclavizados por el trabajo que tiene como único objetivo ganar dinero para comprar objetos que no nos dan libertad. Sequir leyendo…

VENGANZA… ¿Por qué no darle su merecido a: _______?

En la vida hay tantas situaciones que ameritan firmeza en las respuestas que damos que saber cómo reaccionar para defendernos puede volverse abrumador.  El cristiano no tiene nada fácil esta tarea, pues si no está completamente atento y consciente del valor del testimonio, su forma de afrontar los insultos, agravios, golpes o incluso heridas puede convertirse en VENGANZA.

El mundo moderno ha olvidado que el “ojo por ojo” dejó de ser ley y mandato, quién pone la otra mejilla es más débil y tonto que bueno según la nueva moralidad, pero para el creyente es obligatorio y además sensato recibir y esperar, ya que Jesús no titubeó en rediseñar la norma diciendo: habrán oído que fue dicho: “Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, bendigan a los que los maldicen, hagan bien a los que los aborrecen, y oren por los que los ultrajan y los persiguen” Mateo 5:43-44. Sequir leyendo…

La Crucifixión es algo del pasado?

Madre mía y Señora míaUna madre arrodillada por la ley injusta, frente a la cruz de su hijo, quién ha sido sacrificado por el egoísmo de quienes le han juzgado incluso antes de nacer.

Nos parece brutal el castigo que recibió Jesús en aquellos tiempos salvajes donde la radical pena de muerte venía acompañada de tortura y humillación finita solo con el último suspiro de quien era condenado.

El pueblo decidía, solo en parte, el destino y la sentencia de un malhechor comprobado, de un hereje, de un enemigo del poder o de un simple desubicado de pensamiento o rostro diferente.  Bastaba muy poco para merecer el máximo flagelo.  Los otros poderes sociales, para no crear conflicto simplemente no intervenían y daban la espalda, aunque esto significara estirar al máximo la coherencia de lo que predicaban, incluso, muchas veces, alentaban estos linchamientos públicos y cooperaban si esto le servía a su causa, resultando igual mantener su lugar por respeto o por temor.

Pero eso es algo del pasado… ¿o no? read more