LA SANA Y CRISTIANA RESISTENCIA. Situación en Nicaragua.

Hemos orado preocupados por la situación social de Nicaragua en los últimos días. Nuestros hermanos centroamericanos han levantado la voz en contra de lo que creen injusto, lo que los enfrentó en las calles con la represión de la agresiva policía del Estado, dando como resultado manifestaciones y altercados violentos que tristemente han dejado más de 20 fallecidos y muchísimos heridos.

En medio de las declaraciones del gobierno, de los estudiantes universitarios, de los nicaragüenses de uno y otro bando, se han viralizado las valientes palabras del obispo auxiliar de Managua, Silvio José Báez, quién sin titubeos agradeció a los jóvenes “el despertar de la nación” llamándolos “la reserva moral de este país” e insistiendo una y otra vez en la denuncia pacífica y de acuerdo a los principios de amor al prójimo que la Iglesia promueve; manteniéndose vigilantes para no caer en las incitaciones violentas del gobierno socialista del presidente Ortega.

Esta situación es reflejo claro de las muchas veces en las que la Iglesia aconseja, acompaña, anima y protege a los pueblos e individuos que han tenido que resistirse denunciando la tiranía y la injusticia.

Citando uno de los muchos ejemplos, en nuestra fe existe “Auxilium Christianorum”, que es cuando se invoca el favor de la Virgen María como defensora de la fe cristiana y que ha sido estandarte en momentos de batalla espiritual o material de muchos pontífices, reyes, príncipes y jefes de ejércitos, como en el caso de la Reconquista de España, que luego dio pie a la devoción a María Auxiliadora en todos los países en donde se abrieron casas de Don Bosco.

Hoy todavía hay cristianos perseguidos y asesinados en lugares hostiles a nuestras creencias, pero la resistencia no se limita solamente a escenarios militares o políticos. El cristiano hoy debe mostrar valentía en la declaración de su fe y en la defensa de sus principios y derechos en redes sociales, universidades, lugares de trabajo y hasta en frente de sus amigos, muchas veces persuadidos por la moda de corrección política basada en ideologías que pretenden silenciar o anular a todo aquel que no esté alineado con los conceptos relativistas contra la vida, la familia y la libertad religiosa.

La sana y cristiana resistencia no es una revolución que fuerza, engaña o que se impone frente a los opositores, que los hay en todos los ámbitos de la vida, es más una propuesta de ideas basadas en el evangelio y la doctrina, pero sobre todo una demostración de testimonios humildes y contundentes en consecuencia con lo que creemos y predicamos (Hebreos 4:12). La resistencia cristiana sabe cuándo esperar y cuando denunciar, nunca es atrevida, sabe cuándo poner la otra mejilla y perdonar, no es violenta y más importante aún… jamás es cobarde. (2 Tesalonicenses 3:3) (1 Corintios 16:13)

Oremos por nuestros hermanos en Nicaragua y el resto del mundo.

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