¿Qué se necesita para ser unos BUENOS PADRINOS DE BODA?

Hace poco, mi esposa y yo tuvimos la hermosa experiencia de ser padrinos de boda de unos queridos amigos, antes habíamos cumplido esta función muchas veces como padrinos de bautismo y de confirma juntos y por separado. Así que preparándonos para esta ocasión encontramos diferencias muy importantes.

Ser los padrinos perfectos para una boda que siempre debe ser perfecta (en términos de evento anhelado) va más allá de los vestidos, sostener el ramo y preparar un brindis emotivo y divertido que no te haga quedar en ridículo por los nervios. Esta misión de acompañamiento debe reflejar lo que simbólicamente se hace en la Iglesia; que es estar junto a los novios, caminar con ellos siendo testigos y testimonios vivos del compromiso de ser uno frente a Dios.

Lo primero que tuvimos que entender es que la función de los padrinos de boda no es igual a la de los de bautismo, confirma o primera comunión en términos doctrinales, esto porque el derecho canónico los diferencia en sus responsabilidades. En el caso de los otros sacramentos el padrino hace las veces de padre y guía en la fe de los bautizados, confirmados y los niños que comulgan, comprometiéndolos a la presentación y en algunos casos hasta el reguardo y la vigilancia en términos legales.

En el caso práctico del sacramento del matrimonio, la función de los acompañantes en el altar es más de testigos, pues en muchos países el acto litúrgico también tiene poder legal.

Ahora bien, los padrinos/testigos del matrimonio no son solo presentes que firman que vieron y oyeron a los contrayentes casarse en una iglesia, sino que han asumido también de forma libre y responsable las obligaciones que conllevan acompañar el resto de la vida como soporte de manera diligente y prudente a los ahora convertidos en esposos. Los buenos amigos del matrimonio deberán estar disponibles para orar por las diferentes situaciones y para brindar un consejo oportuno desde su preparación o experiencia sin invadir la intimidad del nuevo hogar.

Una boda es siempre un momento especial, para los creyentes es un verdadero antes y después en la vida. Los padrinos de la boda deben estar conscientes, alegres y agradecidos por el privilegio de presenciar de cerca este maravilloso evento para el bien de sus amigos, también pueden aprovechar para renovar sus votos de manera silenciosa, si están casados, disfrutando al máximo ese ambiente en donde reina la presencia de Dios en el amor de sus hijos.

¡Salud!

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