La receta contra el miedo. Cosas de aviones.

“Un hombre me contó que un día, en uno de sus múltiples viajes por trabajo, ya sentado esperando a que el avión despegara, vio como entró al avión una niña completamente sola, de unos 7 años y se sentó junto a él del lado de la ventana sacando de su pequeño bolso algunos lápices y libros para pintar.

Es normal que algunos niños viajen solos de vez en cuando, pero lo verdaderamente sorprendente era la madura actitud de la pequeña que parecía estar muy habituada a los viajes en avión. Tanto así que cuando comenzó la turbulencia por la fuerte tormenta que había afuera, ella ni se inmutó. Solamente guardó sus lápices, tomó una muñeca y se recostó.

Cuenta el hombre que hubo un momento en donde la turbulencia fue mucho más fuerte, lo que sabemos inicia las oraciones y murmullos de los pasajeros y una inevitable sensación de pánico que hace que la gente se mire entre sí.  Pero la niña seguía sumamente tranquila jugando con su muñeca.

Él, intrigado por esa madurez, esa tranquilidad y esa confianza, no tardó mucho en preguntarle a la niña si no sentía miedo… A lo que ella respondió con total seguridad:

-No, mi padre es el piloto.”

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Entregarle el timón a nuestro Padre Celestial es garantía de seguridad en nuestra ruta.

La receta contra el miedo, sin duda alguna, es saber en quién tenemos puesta nuestra confianza.

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Fuente: Historias de dominio público.