“LA PROGRESITIS”: CAUSA DE MUERTE DE ALFIE. Informe especial.

El bebito Alfie Evans habría cumplido el próximo 9 de mayo apenas 2 años, pero falleció el 28 de abril en el hospital infantil Alder Hey de Liverpool. Muchos alrededor del mundo hemos orado y llorado con sus padres, quienes en lugar de tener al pequeño y un pastel, tendrán una hoja de defunción con una falsa causa de muerte.

EL CASO

Alfie sufría una grave condición neurológica que llevó a ese hospital a solicitarle a un juez que desconectara el soporte artificial que lo mantenía con vida, amparados en leyes falaces y un diagnóstico poco confiable como veremos, ya que el bebé no estaba sufriendo, pasando por encima de los derechos de la familia, de la razón, de la humanidad y por supuesto de la vida y la dignidad de mismo Alfie.

El juez atendió el llamado del hospital, obligó el abandono médico esperando que el pequeño muriera unos minutos después, pero contra ese diagnóstico Alfie comenzó a respirar por sí solo, ahora sí sufría. Se negaron a darle agua y alimento porque no tenía caso, luego de unas horas tuvieron que hacerlo, sino moriría de inanición. Mientras el bebé luchaba, sus padres solicitaron llevarse al niño a Italia donde sería atendido por otros especialistas sin ningún costo, el juez negó la posibilidad dejando al niño y a sus padres “secuestrados” legalmente en el hospital. Pasadas 20 horas volvieron a ayudarle a Alfie con respiración asistida, pues según comunicó su padre, estaba “significativamente mejor” y esto demostraba que el diágnostico inicial podría ser erroneo en su totalidad.

En ese momento el padre de Alfie dijo: “No quieren verlo salir del Hospital. Quieren que muera, quieren que se deteriore en las próximas horas para poder decir ‘oh, mira, ya te lo dijimos’; pero de hecho, en realidad yo estuve en el juicio y me dijeron que no duraría vivo más de cinco minutos y ya aguantó 22 horas. Es repugnante cómo nos tratan. Lo están matando de hambre. No le harían esto ni a un animal”.

A pesar de la movilización social que esto provocó, del llamado del Papa Francisco, de que el gobierno italiano les brindó la nacionalidad, de tener a disposición un helicóptero ambulancia listo y sin costo, de las manifestaciones fuera del hospital y en redes sociales. La apelación legal de los padres a esa doble sentencia de muerte inhumana fue rechazada.  Casi una semana después Alfie Evans murió.

EL HOSPITAL

¿Por qué un hospital pediátrico haría todo lo contrario para lo que fue hecho? Las claves para responder esta pregunta se encuentran en un informe de casi seiscientas páginas publicado en el año 2001 por el Gobierno británico, que revela que más de dos mil corazones y otros muchos órganos fueron retirados de miles de cadáveres de niños desde mediados del siglo pasado en ese centro médico sin el conocimiento de sus padres, según reportó Infovaticana.

El escándalo sobre ese centro médico también dio a conocer que sus directivos habrían alterado o falsificado documentos y presionado a su personal para cometer crímenes como extirpar órganos sin avisar y encubrir los hechos, tanto así que 2001, todavía almacenaba centenares de partes de cadáveres, entre ellas una colección de cabezas.

Con este macabro historial solo queda presumir que el valor declarado en el Juramento Hipocrático que reza “Tendré absoluto respeto por la vida humana” ha pasado a segundo plano, superado por el morbo, el negocio y las extravagancias de una sociedad que ha perdido su brújula moral. Una especie de inclinación al abuso indecente de la profesión respaldada por los nuevos estándares de libertinaje revueltos en las leyes, ensuciando la noble vocación de servicio característica de los médicos.

Por fortuna las instituciones están conformadas por todo tipo de personas. En el caso de Alfie, una parte del personal de ese hospital comunicó su apoyo a los padres y expresó su descontento con la situación.

EL JUEZ

¿Por qué alguien cuya función es velar por la justicia se empecina en ver morir a un niño inocente? Es desconcertante, pero sabemos que existe un creciente movimiento social que rechaza todos los valores concernientes a la vida, la familia y la fe. Tristemente y con el cuidado de no generalizar, quienes se muestran más agresivos son los que pertenecen a movimientos tradicionalmente contrarios a la Iglesia, grupos “progresistas” con ideologías políticas específicas que han hecho presión política y social, logrando respaldo legal.

En particular, el juez Anthony Hayden del Tribunal Supremo de Inglaterra y Gales, y quién ordenó la desconexión del niño, le negó a los padres de Alfie el tratamiento médico necesario y el traslado a otro hospital, es parte El Bar Lesbian and Gay Group (BLAGG), grupo activista homosexual británico y que figura entre los autores del libro “Niños y familias del mismo sexo: un manual legal”, según informó Aciprensa.  Esto refleja una forma de pensar claramente contraria a las enseñanzas de la fe cristiana y que presumimos puede permear comportamientos y decisiones en diferentes áreas de la vida, como en el ámbito profesional de un ser humano.

EL ACTA DE DEFUNCIÓN Y LA ENFERMEDAD DE OTROS

Seguramente el documento legal que determina la causa de muerte de Alfie Evans se referirá a la enfermedad que lo llevó a la situación antes descrita. Pero eso no fue lo que lo mató. A este niño lo asesinó una enfermedad que él no padecía, pero que es tan agresiva y poderosa que bastó con que algunos de los poderosos miembros de la sociedad que le rodearon estuvieran afectados.

Lo que el acta debería decir, es que a nuestro pequeño angelito lo atacó de otros el orgullo, la vanidad, la negligencia, la mentira, la comodidad excesiva, el lobby, el negocio, etc… Y todas estas palabras aisladas calzan muy bien en ese renglón, pero si hay un concepto que las engloba a todas es el término del moderno “progresismo”; pues en la actualidad esta forma de pensar es la que ha llevado a algunas personas a imponer el asesinato como una salida, llamando falsamente derecho humano a la eutanasia y al aborto, anulando el deseo, las creencias y las libertades particulares de familiares y de las mismas víctimas.

El progresismo, muy a diferencia de lo que la palabra sugiere, no se trata de avanzar. Estos hechos en Inglaterra demuestran que es más un constante tambaleo entre retrocesos y empujes en una realidad paralela construida con caprichos. Una especie de ficción aumentada.

Quienes nos oponemos a la cultura de la muerte y el descarte somos llamados “retrógrados” por los que se diagnostican a sí mismos como “progres”, y que no entienden que no hay nada más poco evolucionado que el irrespeto a la vida y la dignidad de las personas desde el momento de la concepción y hasta el último aliento, según las normas de la naturaleza y que consideramos entregadas por Dios.

Estos casos de colectivismo furioso, de pensamiento victimizado, de etiquetas abundantes y de imposiciones, representan un cuadro típico de “progresitis” (enfermedad virulenta de contagio por moda), siendo muy común en grupos de abortistas, anarquistas, feministas, vándalos, extremistas LGBT y gremios de guerreros de la justicia social (SJW),  que se han esparcido por las universidades, los partidos políticos, los gobiernos, los hospitales, los juzgados y los hogares, relativizando el valor de la vida, de la familia y de la fe, intentando resignificar la naturaleza de la creación, al creador y la cultura. Es fácil reconocerlos porque hablan constantemente de algo que interpretan solo para ellos mismos como “amor y tolerancia”, por ejemplo; en el caso de Alfie han guardado un silencio abrumador.

Si no fuera por “La progresitis” Alfie Evans quizá hoy estuviera vivo y luchando en un hospital en Italia, donde otros médicos hubieran efectuado un diagnóstico más allá del de “enfermedad desconocida” que lo condenó a muchas horas de sufrimiento y que le sirvió como respaldo a un juez que lo ejecutó con sus sentencias en reiteradas ocasiones, creyéndose con el poder divino de determinar quién vive o muere, quizá motivado por sus propios intereses.

CÓMO COLABORAR

Primeramente con nuestras oraciones, pidiendo fortaleza para Tom y Kate, los papás de Alfie. También rezando para que El Espíritu Santo ilumine a aquellos que tienen el poder de cambiar estas situaciones en el futuro. Elevando plegarias para que este mundo sea un lugar mejor, sobre todo para aquellos que necesitan más cuidado y atención.

Pero también, como cristianos, debemos educarnos para poder hacer una defensa activa e inteligente de nuestros valores y creencias. La denuncia constante y VALIENTE de la injusticia, la persecución y la imposición que ejercen los grupos de presión, es indispensable para ayudar y fortalecer a nuestros hermanos, al prójimo, a la sociedad, pero sobre todo para que no piensen que silenciándonos harán que lo que está mal de repente esté bien si muchos lo permiten.

Acompañando a la familia Evans hemos llorado, hemos sentido rabia e impotencia y hemos orado, sobre todo los que somos padres de bebés de edad similar. Que valga la pena este sufrimiento. No permitamos que esto vuelva a pasar en ningún lugar, a ninguno de los hijos que Dios nos ha puesto cuidar.

DIOS Y LOS DESASTRES NATURALES

En los últimos meses el continente ha sufrido los embates de diferentes fenómenos naturales que se han convertido en verdaderos desastres, cobrando miles de vidas humanas y dejando como saldo miles de millones de dólares en pérdidas. Tres huracanes increíblemente poderosos en el Caribe, dos terremotos en México y en estos últimos días agresivas tormentas arrasando gran parte de Centro América. ¿Acaso Dios no puede hacer nada al respecto? ¿Será que no nos escucha?

Lo primero que tenemos que hacer es repetirnos con total seguridad la frase “Dios es amor”, porque así damos el paso de fe para entender que quién nos ama y nos da la vida, con certeza jamás sería capaz de volver a destruirnos, ni castigarnos con la creación con la que Él mismo nos ha bendecido.

Seguros de esto, ahora vale la pena resaltar que así como infinito es su amor, así de infinita es su fidelidad.  Aquí es donde Dios manifiesta su compromiso con la creación manteniéndose fiel incluso a las leyes naturales que ha dictado para el correcto funcionamiento de nuestra casa común.

Cuando se pierden vidas y se separan familias producto de los desastres naturales Dios sufre con nosotros, así que no nos castiga, en lugar de eso nos acompaña y nos consuela.  Él no ha causado ni permitido el desastre, solamente nos ha dado la libertad de usar el espacio en la tierra con sabiduría o no, con respeto o no.  Y cuando no hemos sido sabios y respetuosos construyendo indiscriminadamente, contaminando y alterando el ecosistema, no es por Su mano que sufrimos.  Él definitivamente respeta su propia creación.

Es claro que si oramos Dios intervendrá, pero los milagros, la frecuencia en que los ejecuta y su destino son su santo y sabio asunto, siendo así que la confianza en su voluntad y sus planes es gran parte del tratar de entender cómo Él nos manifiesta su amor.

Además de orar, debemos ser responsables. La fragilidad de nuestra humanidad nos obliga a ser más rigurosos en la preparación ante las posibles emergencias derivadas del comportamiento humano y su interacción con la naturaleza.  Dios nos ha iluminado con basta sabiduría y experiencia para hacer lo urgente y lo necesario ante posibilidad de un terremoto, un huracán, un tsunami, etc.  Convirtamos ese otro regalo en la posibilidad de salvar inteligentemente nuestra vida y la de los demás sabiendo cómo prevenir.

Dios es amo y señor de todo lo creado y debemos amarle entendiendo que no somos un tablero de ajedrez con el que juega caprichosamente. Él nos respeta dándonos la libertad del albedrío, también respeta las leyes que dispuso para la naturaleza con las que nos enseña, alimenta y cuida abundantemente, si somos conscientes del valor y la delicadeza del regalo que es este nuestro hogar.

¿Es tu vida un espectáculo?

espectaculoNos hemos confundido en muchas formas con respecto a cómo debemos vivir y mostrar nuestra vida.  La exposición y la supuesta fama que dan las redes sociales en estos días tienden a incrementar las aspiraciones y metas falsas de cómo aparentamos estar viviendo.

Nuestra vida NO es un show, pero nosotros si somos protagonistas.

Fotos de paseos extraordinarios, de ropa de moda o nada de ropa, imágenes de eventos y emociones inolvidables… Selfies siempre felices… Videos ridículos o populares. Sequir leyendo…

Eutanasia, Aborto, Pedofilia, Destrucción de la Familia… ¿TODO LEGAL? LAS VENTANAS DE OVERTON.

photo-1419848449479-6c8a7d8d62c2Sabemos que el respeto es el principio de la paz. Cuando se han irrespetado los límites, ya sean fronteras entre países, abusos sobre los pueblos o sobre las personas particulares, la historia nos enseña que se desencadenan conflictos de proporciones inimaginables. Pero ¿cómo es posible que estos abusos sobre las ideas, la cultura y las costumbres se den cuando deberían ser al menos ilegales y no lo son?

En nuestros días, muchas cosas han cambiado y no para bien. Algunos llaman evolución y progreso a las imposiciones de ciertos grupos que por su bien particular y minoritario tuercen la ley para que la mayoría no solo acepte sus prácticas, sino que las ampare con la ley en nombre de la democracia. Impensable… ¿verdad? Sequir leyendo…